Gobierno de Santa Fe

Las escrituras de perdón

La sociedad colonial santafesina se caracterizaba por una profunda religiosidad, manifestada, entre otras formas, en los documentos notariales. Como afirma Blanca Morell Peguero la religión iba fuertemente asociada a todos los actos de la vida, y se definía principalmente por un profundo temor a Dios y una arraigada fe en el Iglesia para obtener la misericordia divina, lo que se puede observar en las numerosas alusiones al perdón de Dios que se encuentran en los testamentos, donde las personas próximas a morir intentan reparar los males causados.


Las escrituras de perdón eran documentos donde el agraviado perdonaba voluntariamente a su ofensor por un mal propiciado. En caso de que el daño infringido haya sido la muerte, los familiares de la víctima podían otorgar la escritura. En todos los casos el destinatario del documento era el ofensor. En el escrito se describía el mal realizado y las circunstancias en que se había desarrollado, y podía otorgarse tanto por daños físicos como por ofensas contra el honor, aunque la mayoría respondía a los primeros. En general se realizaban los últimos años de vida donde la inquietud por lograr el perdón divino se acentuaba.
Podemos observar este tipo de escrituras entre los habitantes de Santa Fe, por ejemplo en este fragmento del año 1771:


“Sépase por esta pública escritura, como yo Pedro José Sosa, vecino de la ciudad de Córdoba de Tucumán, y residente en este lugar, por cuanto la segunda persona de la Santísima Trinidad, (…)en la santísima oración que hizo por su boca para enseñarnos a orar y pedirle a Dios lo que nos conviene, le pedimos perdone nuestras culpas como perdonamos nuestros agravios, enseñándonos también a hacerlo(…). Siguiendo estos documentos y deseando salvar mi alma, por amor y reverencia a su divina majestad, para que se digne a perdonarme culpas y pecados. Atendiendo a la ofensa y agravio que he recibido de José Ramón López, con las dos heridas, que me señaló en mi cuerpo, de las que aún todavía padezco, y que sobre todo tengo iniciada causa criminal, consta el otro ante el Señor Don Juan José Morcillo Baylador, (…) para que de esta, de mi instancia, y le otorgue esta escritura de perdón (…)”.